
Confieso que la estampa de lunático y el mensaje inintelegible que Marcelo Bielsa difundió durante su estadía al frente de la Selección Nacional, acabó en aquellos años, por asesinar a fuego lento la última pizca de frenesí que me quedaba por la redonda.
Por si fuera poco, a la postura mística que adoptaba ese gran seductor de periodistas mediocres frente a los micrófonos, la hipocresía y el mercantilismo más descarado de los protagonistas del fútbol, los de adentro y los de afuera, terminó por convertirse en la gota que rebasó un vaso que yo mismo llené con ideales de un fútbol romántico, de amor por la camiseta y de sacrificio de hincha al que no le importa ganar o perder.
Puras ilusiones, visión de pibe, apenas fantasías de potrero que se extinguieron hace tiempo, con la llegada de las transferencias tempranas, los grupos económicos y la televisión por cable, que se adueñaron de la pelota y del delirio en las tribunas y del sentir del verdadero hincha que no sabe de otra cosa más que de esperar el domingo para ir a la cancha, para sufrir o gozar lo único que le pertenece, la pasión.
Pero como todos los días se aprende algo nuevo, ahora me vengo a enterar por boca de los funcionales cronistas del "Fútbol para todos", que los relatores de fútbol también fueron víctimas del "secuestro de goles", padeciendo el mismo sufrimiento del hincha que no tenía un mango para ir a la cancha o para pagar el fútbol codificado.
Ahora resulta que Marcelo Araujo es el "relator del pueblo", desplazando a aquel que desde la cabina de transmisión y durante años, mientras se la llevaba toda, se cagaba en todos los futboleros que debían esperar hasta las 22:00 para disfrutar los goles de su equipo porque la codiciosa letra de un infame contrato así lo indicaba.
Ahora Araujo es popular, después de que por años, junto a su cómplice Macaya Márquez, se jactó al aire de visitar los casinos del mundo aprovechando su condición de relator estrella, mientras acumulaba millas viajando en primera clase, transmitiendo desde los mejores estadios y cenando en los restaurantes más sofisticados.
Claro, todo eso sucedió mientras Araujo trabaja en Torneos y Competencias, donde nunca se atrevió a decir ni una sola palabra acerca del obsceno y millonario negocio de TyC que privó durante años a millones de argentinos que solo querían disfrutar del fútbol.
Cómo Araujo iba a atreverse a decir algo si en aquellas épocas el relator vivía, respectivamente, del y al igual que su programa, "Fútbol de Primera", y por entonces nada era más importante para "el relator del pueblo" que el jugoso salario que gozaba.
Pero yo no me olvido Araujo, no me olvido de nada y será por eso que Ud., señor Marcelo Araujo, no me merece el menor respeto.
Gracias por leer.






5 Comentarios:
Y no hay que olvidarse también, que los obsenos y millonarios negocios que manejaba TyC eran, por contrato suscripto con la AFA; el cual fue incumplido por la misma con el aval del gobierno... Cuantos mangos nos va a costar eso? Si Araujo les gano un juicio millonario a TyC.. va arreglaron, esto va a ser 20 veces mas...
Asi que Amelio querido, no solo garpas por la libertad de los goles, sino que vas a pagarle a TyC porque no pudo seguir con su negocio...
¿No te duele el traste?
A mi si...
Es increíble que hayan desenterrado de la tumba a una basura como esa y menos en la TV pública donde su sueldo se lo pagamos todos. A propósito, realmente se llama Lázaro Jaime Zilberman (así nació)...
@Anónimo: Utilizaste la palabra exacta, "desterado". Sí, ese es el nombre, pero no creo que sea lo importante. Lo que causa indignación es que ahora la va de popular.
Un saludo!
excelente post... me ha servido para escribir en mi blog.
Saludos.
@Mario: Gracias, por la visita y por la calificación. Un saludo!
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